If You Can't Amaze People With Your Intelligence..Confuse Them With Your Bullshit!

martes, 7 de septiembre de 2010

Pasados Festejos de Independencia

Estamos a la vuelta de la celebración de los 200 años de la liberación de este país y bueno, yo soy de esos que piensa que no hay mucho que festejar, el país está tristemente muy mal y la verdad no pienso ahondar en este punto, pero sí pienso recomendarles lo que le recomiendo a toda la gente:

“Este 15 de septiembre si no tienen a que, mejor no salgan”

Vamos, esto lo recomiendo normalmente cada año y estando el país como está pues creo que no está de más volverlo a recomendar y esta vez con más énfasis.

Y es que aparte, personalmente, nunca me ha ido nada bien festejando la independencia de México, me ha pasado de todo y de todo para mal.

Un año, cuando la familia de Al Tapone había casi acabado de comprar casa en Querétaro, se nos ocurrió ir y todo estuvo bien por allá, digo, nada fuera de lo común, pero fiesta con los Jarritos esos que están llenos de chupe y ya, pues, como, que esas son tierras donde pasó algo de la independencia pues se atasca y nuestro regreso que aparte cayó en domingo fue de 6 horas, así nada más, nos tardamos 6 horas en una carretera donde haces dos, esto es un recuerdo recurrente en mi, para que vean que tan triste nos fue y eso pasó hace muchos años.

Otro año, también hace mucho tiempo (pero mucho) fuimos a un antro en el D.F. íbamos mi novia de aquél tiempo Tatiana, mi bro Al Tapone (de nuevo viviendo una mala historia de 15 de septiembre con el), Mariana la novia de Gonzalo otro bro que nos la encargó porque no estaba en México y yo.

Esta historia debe ser súper noventera porque fuimos a la Diva, antro en el sur del D.F. donde hoy hay un antro para chavillos que se llama “Reina” (háganme el favor, está peor que se llame Reina a Diva sin duda, bueno, pasaron muchos años y muchos antros para que fuera de Diva a Reina el antro, seguro ya la mayoría ni se acuerda que existía este lugar).

El punto es que llegamos ahí, todo estaba adornado como si fuera el Alámo, con los sombreros esos enormes que dicen Viva México, sarapes y en fin, todas esas cosas que se supone que son muy mexicanas. En la mesa de junto estaban unos típicos gordos prepotentes, de esos que se llenan de inseguridades y tienden a darle un look perfecto a la palabra “naco” ó “matón” ó “guarura” ó “puerconaco” en fin, ya saben a que tipo de look me refiero.

Los gordos prepotentes, estaban haciendo lo suyo, o sea, siendo prepotentes y derrochando el mal gusto, o sea dándole el sentido completo para mi a la palabra NACO. No tratamos de pelarlos, hasta que un porcino de estos que estaba acostado en el sofá de su mesa y con su pie le “llamaba” a Mariana la novia de Gonzalo, ya se imaginarán la escena, no tuve más remedio de ir a decirle al hijo de narco que dejar a de molestar a mi amiga…

Obvio, ya se que están pensando que fue un error ir a decirle eso a semejante animal y pues sí, yo también lo pensaba, pero según yo podía razonar con ellos, obvio, tampoco fue así, cuando le pedí que le bajara a su mala educación salí volando por un empujón de uno de los gordos pelos de chaquira, volé tanto que me dí de espaldas contra la pared y en el momento en que el gordo me iba a aventar el primer golpe, un mesero o alguien se interpuso en su camino (por error) y se armó una golpiza enorme en la cual, yo fui escondido por otros amigos que estaban esa noche en el mismo lugar, para evitar que me pusieran como rocky IV.

Al Tapone incluso me tuvo que cambiar la playera, porque, estaban buscando a “uno de azul” y bueno el final fue que nos evacuaron por la cocina del lugar. Como dato elegante, todo el mundo pidió que sacaran a los gordos, pero resultó que no podían porque estaban “bien conectados” (or whatever that means).

Mucho más atrás de esto, cuando yo no sabía que me gustaba el Vodka y el Bacardí (o sea sí ya le cuelga) fuimos al centro de Coyoacán con los vecinitos, estuvo pues tranquilo, comimos ahí cualquier fritanga y nos regresamos a la casa de ellos otro rato y listo, a dormir.

El siguiente año de esto, como vimos que Coyoacán podría ser un paseo medianamente divertido decidimos volver, pero esta vez no fue nada parecido, había mil millones de millones de personas ahí, no se que cambió, quizá fue la hora, o quizá de pronto todos quisieron ir, pero estaba insoportable, todavía recuerdo la cara de uno de mis vecinos cuando el tumulto era tal que no podía respirar y yo le decía que pusiera sus brazos en cierta posición (que yo había leído en un reader’s digest) que abriera espacio a los pulmones. No funcionó, se desmayó, pero, agraciadamente no pasó a más y lo sacamos sano y salvo.

Claro no pasó a mas, pero ahí entendí como es que se muere la gente en los tumultos, me quedó muy grabado en la cabeza y lo aplico a las cosas masivas a las que asisto, que, en verdad, tengo que decir cuanto amo ver un concierto porque lo masivo nunca ha sido lo mío.

Ya un poco más para acá, pero no tanto, en Valle de Bravo. Que cada 15 de septiembre lo pasábamos ahí con la familia de Eli mi ex. Sabía que no había que salir el 15, pero no que tampoco había que salir en los días cercanos. Los locales, que son tratados déspotamente por los visitantes de la ciudad de México pues usan estos días para celebrar SU independencia y se ponen como loquitos e intentan destruir todo lo que tenga que ver con una figura tipo patronal, insisto para ellos es su independencia.

Todo empieza en el zócalo de Valle, con “inocentes” huevazos de harina (que de por si no son nada agradables) y así le van subiendo hasta que pueden acabar en cualquier tipo de proyectil. A nosotros, nos tocó un botellazo, un caguamazo en el medallón del coche, que por pura feliz casualidad no lo rompió, pero bueno, es un lindo recordatorio de la independencia en este listado de porque no me gusta festejar la independencia.

Recuerdo muy bien, que mis amigos, El Arqui, Gonz y cia. Les gustaba ir a Huasca y esos lugares de Hidalgo a pasar estos días, cosa por demás peligrosa, ya que me contaron como los locales vacían todo su arsenal casero (pistolas, rifles y escopetas) en señal de festejo y de hecho, alguien les platicó (a mis amigos) que era un buen día para deshacerte “accidentalmente” de algún enemiguillo que tuvieras por ahí, o sea, para variar, bien civilizados.

Así que, más allá de amargarme por el 15 de septiembre pues, lo veo como un día para no hacer mucho que digamos y pasarla tranquilo, quizá salir de la ciudad, o del país sea la mejor opción.

Si de todas maneras van a salir, pues tengan mucho cuidado, que hay mucho loco por la calle, festejando este bicentenario de nuestro México mágico.

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